AÑO 2007 Año 3 . No.12, Octubre- Diciembre 2007

La Iglesia en la educación cívica

por P. Jesús Espeja, op

No es fácil situarse cuando te piden una colaboración sin concretar bien su objetivo, pero tiene la ventaja de que puedes discurrir por donde te parezca. Como algo elemental, acotemos el terreno con el significado de los términos incluidos en el título. Iglesia se refiere a la comunidad animada por el espíritu de Jesucristo y visiblemente organizada. Mediante la educación salen a flote y se promueven todas las capacidades naturales que llevan dentro las personas. “Cívica” es concreción de “civismo” que, según el diccionario, viene a ser “celo por las instituciones e intereses de la patria”. El tema es de gran calado y bien merece un debate serio. Ahora sólo apunto algunas sugerencias que pueden resultar de interés.

1. La educación cívica, en valores, hoy es más necesaria que nunca. Se ha generalizado entre los jóvenes el descrédito de las grandes promesas o proyectos utópicos intrahistóricos y no mirar confiadamente al porvenir. A los jóvenes se les muere la esperanza entre las manos y la satisfacción inmediata del deseo es la única salida que los atrapa. Por mucho tiempo la religión cristiana fue capaz de mantener en la cultura de los pueblos europeos, que ha marcado también al continente latinoamericano, patrones y normas comunes; pero esta influencia va cayendo vertiginosamente pues las distintas esferas seculares reclaman su autonomía.